Thursday, April 23, 2009

HACIENDA EL INGA 1965 R. Bell




El Inga, a paleo-Indian site in the Sierra of Northern Ecuador

Nécrologie: Robert E. Bell (1914-2006) Convertir en PDF Version imprimable Suggérer par mail
Écrit par Ernesto Salazar
06-03-2007

Le 1er janvier dernier, le Dr. Robert E. Bell, Professeur du Département d'Anthropologie de l'Univsersité de Oklahoma (EU), a rendu l'âme, à l'âge de 91 ans. Bien qu'il réalisa la plus grande partie de sa contribution scientifique aux États-Unis, essentiellement dans la région de Caddoan et de Spiro Mound, et autour de sujets liés à la préhistoire d'Oklahoma, l'Équateur doit à Robert Bell le début des études sur le peuplement inicial du pays. Motivé par les découvertes de surface d'une riche industrie d'obsidienne et de basalte dans les flancs du mont Ilaló (Pichincha), faites par le géologue américain Allan Graffham et María Carlucci de Santiana, archéologue argentine résidant au pays, Bell fouilla en 1961 le site de El Inga, aujourd'hui connu comme l'un des plus anciens des chasseurs-cueilleurs précolombiens.

Los materiales recuperados incluían numerosos utensilios, como raspadores, raederas, cuchillos, y una gran variedad de puntas de proyectil, entre las que se destacan las llamadas de “cola de pescado” conocidas ya por haber sido halladas en el sur de Sudamérica (cueva de Fell), en contextos de 11000 años de antigüedad। Ademas se reportó la presencia de una tecnología de láminas bien desarrollada, y de la tecnología del buril, poco conocida entonces en otros sitios tempranos del continente. En fin, la datación de muestras de carbón indicaban que El Inga fue ocupado por unos cinco mil años, desde el 7080 a. C. hasta 1969 a. C. En 1965, la Casa de la Cultura Ecuatoriana, publicó su informe intitulado “Investigaciones Arqueológicas en el sitio de El Inga, Ecuador”, en edición bilingüe en español e inglés que, acaso por su edición limitada, se ha convertido en item raro de la bibliografía arqueológica ecuatoriana. Por ello ha sido una grata sorpresa que el Sam Noble Oklahoma Museum of Natural History lo haya reimpreso recientemente (2000), en formato grande que permite destacar las excelentes ilustraciones que acompañan esta monografía. Posteriormente, Bell amplió sus investigaciones con un reconocimiento arqueológico de toda la zona del Ilaló hasta las estribaciones de la Cordillera Oriental, encontrando numerosos sitios precerámicos, cuya publicacion, “Investigation of the El Inga complex and preceramic occupations of highland Ecuador”, fue realizada por el Office of Research Administration de la Universidad de Oklahoma (1974). Las investigaciones de Bell contribuyeron a llamar la atención sobre el precerámico ecuatoriano, e influyeron directa o indirectamente en la excavación de la cueva de Chobshi por Thomas Lynch, la introducción del método de datación por hidratación de la obsidiana en la arqueología del Ilaló, las numerosas publicaciones de William Mayer-Oakes (principalmente El Inga, a paleo-Indian site in the Sierra of Northern Ecuador), y el análisis de varias colecciones de superficie de sitios del Ilaló (i.e. Chinchiloma, Pucara y San Cayetano), realizados por el suscrito luego de su ingreso en la Graduate School del Departamento de Antropología de la Universidad de Oklahoma, justamente por invitación de Robert Bell. En nota personal, quiero consignar mi imperecedera gratitud para quien fuera mi maestro, mentor y amigo. La arqueología ecuatoriana deja una chuquiragua eterna en la tumba de Robert E. Bell.

Sunday, February 19, 2006

HACIENDA EL INGA BAJO

HISTORIA DE LA CULTURA INGA
Llegada de los primeros habitantes a América
El estrecho de Bering
El inicio de la historia de Ecuador, es decir, el momento en que podemos asegurar que existía presencia humana en el territorio actual de este país, puede ubicarse hace aproximadamente 11 000 ó 12 000 años. Al no tener documentos escritos de esta parte de la historia, los investigadores se basan en las huellas y restos encontrados. Gracias a estas evidencias arqueológicas, podemos reconstruir e imaginar cómo fue la vida de los primeros habitantes y conquistadores de este territorio. Sin embargo, este capítulo de la historia está todavía abierto y lleno de enigmas, y sigue siendo un reto para la investigación científica dilucidar cómo se produjo el poblamiento del continente americano y sus distintos territorios. Cada día se realizan nuevos descubrimientos que cambian las teorías existentes sobre este proceso, razón por la cual, la teoría que ofrecemos aquí, a pesar de tener el mayor consenso en la actualidad, podría cambiar con el tiempo.

La Era del Cuaternario fue un período de grandes cambios climáticos en el mundo entero. En las etapas más frías se formaban grandes glaciares, que concentraban vastos volúmenes de agua congelada de los océanos. Esto provocó el descenso del nivel de las aguas y dejó al descubierto grandes extensiones de tierra, que hoy en día están cubiertas por el mar. El estrecho de Bering, que actualmente marca el límite entre Asia y América, fue, durante las épocas más heladas del último período de la Edad de Hielo, una amplia zona de tierra que unía Siberia con Alaska.
Este puente emergió en distintas épocas del Cuaternario. Hace unos 70 000 años, por ejemplo, entraron por Alaska y se distribuyeron por América especies de animales asiáticos. Después, desde hace aproximadamente 40 000 años, empezaron a pasar grupos humanos, quizá siguiendo a los animales que cazaban y que eran su fuente de subsistencia. En la búsqueda de sustento, los distintos grupos humanos que llegaron descubrieron nuevos territorios y avanzaron por el continente americano. Después de muchísimos años de cubrir los enormes territorios de Norteamérica y avanzar en busca de climas más benignos y de recursos, pequeños grupos humanos pasaron a América Central y llegaron a lo que hoy es el territorio ecuatoriano.




El poblamiento de Ecuador
Gracias a estudios geológicos y climáticos, y a la labor de arqueólogos e historiadores, se han podido conocer las formas de vida de este territorio hasta la llegada de los españoles। Para conocer cómo se produjo el poblamiento humano de lo que hoy es Ecuador, los investigadores han recurrido a vestigios de artefactos de piedra de esta época, y no se han encontrado restos humanos que correspondan a los primeros tiempos de ocupación.Hasta ahora, las investigaciones sugieren que el país se pobló por el Callejón Interandino, cuando los glaciares de la última glaciación estaban en pleno retroceso. Amplios bosques cubrían los valles y ofrecían múltiples recursos para los recién llegados, quienes encontraron diversidad de animales; entre ellos: perezosos, llamas, armadillos gigantes, caballos, osos, ciervos, camélidos y, tal vez, mastodontes. Además, hallaron frutos y plantas en abundancia. Los vestigios muestran una escasa ocupación de la Costa ecuatoriana, en la península de Santa Elena; y se conoce muy poco del asentamiento de pobladores en la Amazonía. En todas las provincias de la Sierra, desde Carchi hasta Loja, se han encontrado vestigios como puntas de flecha y otros artefactos.
http://uy.kalipedia.com/historia-ecuador/tema/primeros-habitantes-ecuador.html?x1=20080731klphishec_3.Kes


Cazadores Especializados (Autor: Ernesto Salazar)
El habitante primigenio de la sierra ecuatoriana era, sin duda, un cazador especializado. Conocía perfectamente el comportamiento de sus presas (cómo se desplazaban, a qué hora y por qué lugares) y sabía acercarse, sigilosamente, para capturarlas. Bonifaz ha publicado un interesante estudio sobre las técnicas que pudo haber utilizado el habitante temprano en la caza de algunas especies del ecosistema andino, y no me detendré a considerarlas.

Baste señalar que sus lanzas con puntas de piedra debieron constituir formidables armas para la caza de grandes animales, a los que probablemente se acercaban protegidos por las sombras de la tarde o por un obstáculo, o camuflados con pieles, avanzando en dirección opuesta a la del viento, a fin de nos ser percibidos por la presa. En el caso de algunos animales, o en ciertas circunstancias, habría recurrido a trampas disimuladas en el follaje o al despeñamiento, si sabían dirigir bien la huida del animal. La actividad cinegética, a menudo habría requerido la participación de varios individuos, generalmente hombres; pero en el caso de algunas especies como el conejo, mujeres y niños pudieron involucrarse en el acorralamiento de los animales.

En este punto parece necesario hacer una breve consideración sobre un tema que no ha sido abordado en el estudio del poblamiento del Ecuador: la participación del perro en la cacería, cuya presencia está confirmada en la cueva de Chobshi. Cada día se está acumulando más evidencia de que antes que ningún otro animal, el perro fue domesticado para ayudar al ser humano en el aprovisionamiento de carne.

En el ecosistema andino la situación no parece ser diferente. Presenciar una cacería de conejos en el páramo, con ayuda de perros, es un espectáculo que puede ser fácilmente, extrapolado al pasado. Dos hombres con varios canes hubieran cobrado, sin mayor esfuerzo, unas cincuenta piezas por día, lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de una banda. Igualmente efectivos habrían sido los perros para cazar venados o acosar animales de talla mayor.

Lamentablemente no disponemos de evidencia arqueológica al respecto, lo que en todo caso no impide postular la utilización del perro, que en ciertos contextos cinegéticos (p.e. caza de conejos) pudo no solo ser recomendable sino hasta imprescindible.

La vivienda (Autor: Ernesto Salazar)

La necesidad de protegerse en la intemperie es un postulado básico de la especie humana. Según las circunstancias, los paleoindios han optado por varios tipos de vivienda, desde el abrigo natural hasta la casa construida. Por ciento, la evidencia dejada por los habitantes tempranos es mínima. La región del Ilaló carece de refugios naturales, con la excepción de cuatro cuevas ubicadas en el flujo de basalto que pasa cerca del pueblo de Palugo y que, al parecer, no fueron habitadas.

Por consiguiente hay que postular, para la mayoría de los sitios del Ilaló, incluyendo el Inga, la construcción de refugios de madera o chozas cubiertas con ramas o con paja de cerro (Stipa ichu). Los campamentos bases debieron estar ubicados en el bosque montano, no sólo por la mayor protección que provee la vegetación sino también por la disponibilidad casi inmediata de recursos alimenticios alrededor de los mismos.

En el páramo se encuentran, a menudo, abrigos rocosos que fueron habitados, pero más de una vez el cazador habría recurrido a refugios de madera en campo abierto que, incidentalmente, se construyen en pocas horas. Los cazadores de Chobshi encontraron en el bosque montano una de las pocas cuevas de la zona, razón por la que la ocuparon continuamente. Los sitios de Cubilán, en cambio, se hallan en campo abierto y es seguro que tenían alguna estructura de madera, acaso muy precaria, dado que no han dejado evidencia en el suelo.

La tecnología: Utillaje lítico (Autor: Ernesto Salazar)
La supervivencia de los cazadores dependía de los artefactos que fabricaban y estos, a su vez, de la calidad de la materia prima disponible. Era tan importante que, si no se encontraba en afloramientos locales, se realizaban viajes periódicos para aprovisionarse directamente, o se recurría a largas cadenas de intercambio para traerla de canteras lejanas. Desde este punto de vista, parece que una de las razones que llevaron al habitante temprano a ocupar la zona del Ilaló fue la disponibilidad casi inmediata de materia prima.

Dos enormes flujos de basalto provenientes de la cordillera Oriental se hallan ubicados en el centro mismo del valle del Ilaló. El basalto fue utilizado en la manufactura de artefactos grandes, requeridos para trabajos duros, probablemente de extracción de maderas. Sin embargo, en el contexto de los utillajes líticos del Ilaló, es claro que la obsidiana jugaba un papel más importante por la facilitad que brinda par la talla de instrumentos. Pequeños depósitos secundarios de este material se encuentran en el valle, enterrados en la cangahua o al fondo de las quebradas. Pero los afloramientos primarios yacen en las cumbres de la cordillera Oriental, a un día o dos de camino a pie desde la base del Ilaló.

A raíz de las excavaciones de El Inga, se generalizó entre los estudiosos la opinión de que la obsidiana trabajada del Ilaló provenía del volcán Antisana. Una larga campaña de exploración de los páramos de la cordillera Oriental nos permitió comprobar, en primer lugar, que la obsidiana del Antisana es generalmente de mala calidad, llena de impurezas y no apta para la manufactura de artefactos; y, en segundo lugar, que los afloramientos más importantes se encuentran un poco más al norte y en situación de acceso relativamente fácil desde el valle del Ilaló.

Los principales afloramientos, de sur a norte, son Quiscatola, Yanaurco Chico y Mullumica, en donde se puede apreciar toda la gana de texturas y colores que se observan en los artefactos del Ilaló.
Efectivamente, análisis de florescencia de rayos X y de activación neutrónica indican que los artefactos de la zona del Ilalò fueron manufacturados con materia prima proveniente de estos afloramientos.

Por otro lado, hay indicios de que los artefactos de obsidiana de la cueva de Chobshi (que no pasan de la decena) proviene de los afloramientos de Yanaurco Chico y Quiscatola, lo que sugeriría que las relaciones de intercambio a larga distancia son tan antiguas como el poblamiento del país.

Parece que los cazadores de Chobshi se desplazaban menos en busca de materia prima. Diversos cherts y rocas metamórficas se encuentran frecuentemente en las cercanías de la cueva,
particularmente en la quebrada de Puente Seco y en el río Santa Bárbara. Su aprovisionamiento debió ser simple, limitándose el cazador a recogerlas de las orillas o del interior de los cursos de agua.

Los sitios de Cubilán guardan, en cuanto a la búsqueda de materia prima, la misma relación que los talleres de Quiscatola y Mullumica en el norte el país। Es decir, se trata de puestos de avanzada de los cazadores del bosque montano, que ascendían al páramo para explotar sus materiales preferidos y realizar caza de altura. Temme señala que toda la zona de Cubilán abunda en rocas silíceas, particularmente pedernal. Los afloramientos consisten en pequeñas vetas o depósitos secundarios, donde fragmentos grandes y nódulos pueden ser fácilmente recogidos y transportados a zonas más bajas.